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El 'festín' del Departamento de Estado

BY Diego Beas | Monday, December 13 2010

Conforme se conocen más detalles de los entresijos de la diplomacia estadounidense y se publican más cables del Departamento de Estado, más claras quedan dos cosas: la diplomacia de Estados Unidos es más competente de lo que algunos pensábamos y, por otra, resulta un sinsentido centrar la atención sobre Wikileaks, la organización que dio a conocer las notas.

El festín de secretos, como acertadamente lo ha llamado Garton Ash, no tiene precedentes y ofrece una mirada amplia, en algunas casos profunda y panóptica, sobre cómo ejerce el poder el país americano en las cuatro esquinas del planeta. La novedad, para algunos, parece venir de lo que revelan los cables sobre la forma en la que lo hace. Nada de que sorprenderse allí. ¿Alguien pensaba que la enorme influencia estadounidense se manifestaba a través de sutiles insinuaciones y tersas caricias?

Para lo que sí han servido las filtraciones es para conocer con bastante más detalle el tipo de información que los escalafones más bajos de la diplomacia estadounidense son capaces de producir —un tema que ha escapado a muchos medios que cubren el asunto es que ninguno de los cables filtrados pertenece a agencia de inteligencia alguna—. La sorpresa allí es que la información es de buena calidad —en algunos casos, incluso, sorprendentemente sofisticada— y sobre una variedad tan amplia de temas que sobre todo es indicativa de la influencia que sigue teniendo el país en tantos ámbitos y regiones del mundo.

En la próxima entrada, algunos detalles sobre América Latina que han salido a la superficie en los cables y que, sorpresa, han sido analizados principalmente por medios europeos.